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Diabetes y ojo seco: una relación que va más allá de la retina

Si tiene diabetes, probablemente conoce su impacto en la retina, pero esta enfermedad también afecta directamente a la superficie ocular. La diabetes y el ojo seco están estrechamente relacionados y pueden empeorar mutuamente.

La hiperglucemia daña los pequeños vasos sanguíneos, altera los nervios y mantiene una inflamación crónica que afecta al ojo. Como consecuencia, disminuye la producción de lágrima, se altera su calidad y se reduce la sensibilidad corneal, favoreciendo la sequedad.

Entre los síntomas más habituales destacan el ardor, la sensación de arenilla, el enrojecimiento y la visión borrosa intermitente. En pacientes diabéticos, estas molestias no deben normalizarse, ya que pueden ocultar un problema más complejo.

El ojo seco en diabetes es multifactorial y requiere un diagnóstico específico para evaluar inflamación, calidad lagrimal, glándulas de Meibomio y sensibilidad corneal. Solo así es posible aplicar un tratamiento eficaz.

El tratamiento debe ser personalizado e incluir control de la inflamación, mejora de la función lagrimal y protección de la superficie ocular. Un diagnóstico precoz no solo alivia los síntomas, sino que previene complicaciones a largo plazo.

En INOF, bajo la dirección de la Dra. Fernández Agrafojo, contamos con una unidad especializada en superficie ocular para el diagnóstico y tratamiento del ojo seco asociado a la diabetes.

Si presenta síntomas persistentes, le recomendamos realizar una valoración completa con nuestros especialistas.

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